Derivados Financieros
Opciones, futuros y otros contratos cuyo valor depende de otro activo
Los derivados financieros son contratos cuyo valor se "deriva" de otro activo subyacente: una acción, un índice, una materia prima, un tipo de interés o una divisa. Los principales tipos son las opciones, los futuros, los swaps y los CFDs.
Las opciones dan el derecho (no la obligación) de comprar (call) o vender (put) un activo a un precio determinado antes de una fecha. Si compras una call sobre acciones de Inditex a 40€ y el precio sube a 50€, puedes comprar a 40€ y ganar 10€ por acción. Si baja, solo pierdes la prima (precio de la opción). Las opciones permiten estrategias sofisticadas de cobertura y especulación.
Los futuros son contratos de obligación (no derecho) de comprar o vender un activo en una fecha futura a un precio pactado hoy. Se usan mucho en materias primas (un agricultor fija el precio de su cosecha) y en índices bursátiles. Son productos apalancados: con poco capital controlas posiciones grandes.
Los CFDs (Contratos por Diferencia) permiten apostar por la subida o bajada de un activo sin poseerlo. Son muy populares entre traders minoristas, pero extremadamente arriesgados por su apalancamiento. La ESMA europea limita el apalancamiento y obliga a advertir que la mayoría de minoristas pierden dinero.
Los derivados son herramientas poderosas con usos legítimos: cobertura de riesgos (una empresa exportadora se protege del tipo de cambio), generación de ingresos (venta de opciones cubiertas) y acceso a mercados difíciles. Pero para un inversor particular, son productos complejos que requieren formación profunda antes de utilizarlos.