Renta Fija: Bonos y Letras del Tesoro

Deuda pública y corporativa: cómo funcionan los bonos y las Letras del Tesoro

La renta fija son instrumentos de deuda: cuando compras un bono o una letra, estás prestando dinero a un gobierno o empresa a cambio de un interés periódico (cupón) y la devolución del capital al vencimiento. Se llama "fija" porque el flujo de pagos está predeterminado, aunque su precio en el mercado secundario sí fluctúa.

Las Letras del Tesoro español son el instrumento más sencillo: son deuda del Estado a corto plazo (3, 6, 9 o 12 meses) que se emite "al descuento". Compras la letra por, digamos, 970€ y al vencimiento recibes 1.000€. La diferencia (30€) es tu rentabilidad. Puedes comprarlas directamente en el Tesoro Público (tesoro.es) sin comisiones.

Los bonos del Estado tienen plazos más largos (3, 5, 10, 15 o 30 años) y pagan cupones periódicos. Un bono a 10 años con cupón del 3% te paga 30€ al año por cada 1.000€ de nominal. Los bonos corporativos funcionan igual pero los emiten empresas, y ofrecen más rentabilidad a cambio de más riesgo crediticio.

Un concepto fundamental es la relación inversa entre precio y rentabilidad: cuando los tipos de interés suben, el precio de los bonos existentes baja (porque los nuevos ofrecen más interés), y viceversa. La "duración" mide la sensibilidad del precio a cambios en tipos: a mayor duración, más volatilidad.

La renta fija es esencial para diversificar una cartera. Los inversores conservadores pueden destinar un 40-60% a renta fija, mientras que los más agresivos pueden mantener un 10-20%. En cualquier caso, entender la renta fija es imprescindible para ser un inversor completo.

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