TIN / TAE
Las dos métricas clave para comparar cualquier producto financiero
El TIN (Tipo de Interés Nominal) y la TAE (Tasa Anual Equivalente) son dos formas de expresar el coste o la rentabilidad de un producto financiero. Entender la diferencia es fundamental para no caer en trampas comerciales y poder comparar productos de forma justa.
El TIN es el porcentaje de interés puro que se aplica al capital, sin incluir comisiones ni otros gastos. Es un dato incompleto porque no refleja el coste real total. Por ejemplo, un préstamo puede tener un TIN del 5%, pero si le sumas comisión de apertura del 2% y gastos de estudio, el coste real es significativamente mayor.
La TAE incluye el TIN más las comisiones y los gastos asociados, y además tiene en cuenta la frecuencia de los pagos. Es el indicador que permite comparar productos de forma homogénea. Por ley, las entidades financieras están obligadas a informar de la TAE en sus ofertas, precisamente para facilitar la comparación al consumidor.
Cuando pides un préstamo, busca la TAE más baja porque es tu coste real. Cuando contratas un depósito o cuenta de ahorro, busca la TAE más alta porque es tu rentabilidad real. El TIN puede ser igual en dos productos, pero si uno tiene más comisiones, su TAE será peor.
Un caso práctico: un préstamo personal con TIN del 6% y comisión de apertura del 2% tendrá una TAE cercana al 8-9% dependiendo del plazo. Otro préstamo con TIN del 7% pero sin comisiones tendrá una TAE del 7%. El segundo, aunque parezca más caro a primera vista, es realmente más barato. Siempre compara por TAE, nunca por TIN.